Como la fuente pública donde se va a buscar agua sin tasa y sin medida, como si no se hubiese de agotar nunca… ella se daba, se daba sin economizarse…Era toda para todos, a imitación de su divino Maestro por quien le eran dulces las penas y amargas las alegrías. Alma gigante que se ahogaba en los estrechos horizontes mundanos.– Matilde T. de Oiz

Nuestra fundadora

¿Quién fue Madre Petra?

Ana Josefa Pérez Florido, Madre Petra, fue, ante todo, una persona, llena de fuerza vital y de ilusiones, con alegrías, gozos y sufrimientos. Madre Petra biografía

Nació en un precioso pueblecito de Málaga, el Valle de Abdalajís, el día 7 de diciembre de 1845. Los habitantes del Valle alternaban la paz y tranquilidad de la época con la dureza de los trabajos rurales.

Su familia, perteneciente a la clase acomodada y con profundas convicciones cristianas, la bautizó al día siguiente áe su nacimiento.

La felicidad familiar se truncó con la muerte prematura de su madre, cuando Ana Josefa tenía tres años; sin embargo, la niña creció sana y alegre.

A los siete años tomó su primera comunión.

Sus inclinaciones piadosas convivieron con una joven alegre y comunicativa hasta que a los diecinueve años, a punto de contraer matrimonio con D. José Mir, su vocación le hizo entregarse al servicio de los necesitados. Los ancianos y los niños fueron él desvelo de Ana Josefa.

En 1873 abre la primera casa de acogida de ancianos pobres en su propio pueblo. Este será el inicio de su obra que perdura en todos nosotros.

¿Qué hizo?

El amor al prójimo y la piedad a los necesitados hicieron que esta vital mujer creara numerosas casas de acogida de niños y ancianos pobres y enfermos en toda la geografía española (Málaga, Ronda, Gíbraltar, Andujar, Barcelona, Manresa y Valencia).

Su fortaleza de espíritu arrastró a numerosas jóvenes a seguir su camino, creando la Congregación: “Madres de Desamparados” en 1880.

Todos estos logros son pues el reflejo del amor a Dios y al prójimo expresados todos los días de su vida.

 

 

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